domingo, 5 de enero de 2014

SOLTAR LA CARGA QUE LLEVAMOS! ... No carguemos con el peso del odio y del resentimiento.

SOLTAR LA CARGA QUE LLEVAMOS!

Un maestro narró a sus discípulos el siguiente relato:

- Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra, igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar.

¿Qué piensan ustedes de ese hombre? Preguntó el maestro.

- Qué es un necio - respondió uno de los discípulos.
¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?

Dijo el maestro: - Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos.

Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.

Así dijo el Maestro, y los discípulos se hicieron el propósito de no cargar nunca el peso del odio o del resentimiento.

MORALEJA: Nunca más carguemos con el peso del odio y del resentimiento. Debemos de perdonar las ofensas de manera sincera y completa, además debemos de olvidarlas y nunca más recordarlas. Hay que hacerlo sin tomar en consideración si nuestro antagonista se arrepiente o no, ni cuán sincera sea su transformación, ni tampoco si nos pide o no perdón.

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; … más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14–15).

Nunca olvidemos que el Señor nos juzgará con la misma medida con que nosotros midamos. Si somos severos, no debemos esperar otra cosa que severidad. Si somos misericordiosos con los que nos ofendan, Él será misericordioso con nosotros en nuestros errores. Si no perdonamos, Él nos dejará envueltos en nuestros propios pecados.


(Esta historia fue escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).