jueves, 2 de enero de 2014

LA OLLA DE BARRO! ... El futuro es un espejismo y esta bombardeada por sueños casi imposibles de alcanzar.


LA OLLA DE BARRO!

Era un lechero acaudalado y que contaba con varios trabajadores en su lechería.

Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió dos rupias.

Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí: “Voy a ganar dos rupias.

¡Qué bien! Con ellas compraré gallinas, éstas pronto se multiplicarán y llegaré a tener nada menos que diez mil. Luego las venderé y compraré cabras. Se reproducirán, venderé parte de ellas y compraré una granja. Como ganaré mucho dinero, también compraré telas y me haré comerciante. Será estupendo.

Me casaré, tendré una casa soberbia, un par de lujosos carros y una docena de caballos y, naturalmente, dispondré de excelente cocinero para que me prepare los platos más deliciosos, y si un día no me hace bien la comida, le daré una bofetada”.

Al pensar en propinarle una bofetada al cocinero, Ashok, automáticamente, levantó la mano, provocando así la caída de la olla, que se hizo mil pedazos contra el suelo derramando su contenido.

Desolado, volvió al pueblo y se enfrentó al patrón, que exclamó:
-- ¡Necio, estas despedido! - ¡Me has hecho perder las ganancias de toda una semana!

Y Ashok replicó:
-- ¡Y yo he perdido mis ganancias de toda la vida!

MORALEJA: El futuro es un espejismo y muchas veces esta bombardeada por sueños casi imposibles de alcanzar. En lugar de fantasear con la mente, seamos felices y agradecidos con lo que hoy tenemos, siendo siempre autosuficientes y trabajando con dedicación y esfuerzo, siempre poniendo las condiciones para que la semilla pueda germinar y producir buenos frutos.

Mantengamos todas las bendiciones que tenemos y no las perdamos por andar soñando.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia está basada en cuento tradicional de la India. La historia con su moraleja fue coleccionada, y recontada por Max Guerra Moscoso).