viernes, 3 de enero de 2014

EL VALOR DE CADA UNO! ... Tratemos a todos por igual, no despreciemos, ni discriminemos a nadie.

EL VALOR DE CADA UNO! 

Un niño entró en una tienda de animales y preguntó el precio de unos cachorros que estaban en venta.

- Entre 30 y 50 euros, respondió el dueño.
...
El niño sacó unas monedas de su bolsillo y dijo:

- Sólo tengo 2 euros...¿Podría ver los perritos?

El dueño de la tienda sonrió y llamó a Fifi, la madre de los cachorritos, que vino corriendo, seguida de cinco bolitas de pelo. Uno de los cachorritos venía de último y caminaba con dificultad.

El niño, señalando a aquel cachorrito, preguntó:

- ¿Qué le ha pasado?

El dueño de la tienda le dijo que el veterinario le había examinado y descubrió que tenía un problema en el hueso de la cadera, de manera que siempre caminaría con dificultad.

El niño se animó y dijo con los ojos llenos de alegría:

- ¡Ése es el perrito que quiero comprar!

El dueño de la tienda respondió:

- No, a este no lo puedes comprar. Si de veras lo quieres, te lo regalo.

El niño guardó silencio y con los ojos llenos de lágrimas, miró fijamente al dueño de la tienda y le dijo:

- Yo no quiero que usted me lo regale. Este perrito vale igual que cualquiera de los otros y yo voy a pagarlo todo.
Le doy ahora 2 euros, y le iré pagando cinco euros cada mes, hasta pagar todo.

Sorprendido, el dueño de la tienda le contestó:

- ¿Cómo vas a comprar este perrito? Nunca podrá correr, saltar o jugar contigo y con los otros perritos.

El niño, muy serio, se agachó y se descubrió lentamente la pierna izquierda, dejando ver la prótesis que usaba para andar... Y, mirando al dueño de la tienda le respondió:

- Mire...a mí me falta una pierna...Yo no corro muy bien y el perrito va a necesitar de alguien que lo entienda.

MORALEJA: Tratemos a todos por igual, no despreciemos ni discriminemos a nadie a causa de sus discapacidades, imperfecciones, debilidades, pruebas, situación económica, nacionalidad, color, raza, religión, orientación sexual o estado familiar.
Seamos personas libres de odio, racismo, hipocresía, y creernos más que los demás.

Aceptemos, amemos y sirvamos a todas las personas tal y como son. Hagámoslo con respeto, compasión, tolerancia, sensibilidad y sinceridad.


(Esta historia fe escrita por autor desconocido. La historia con moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).