jueves, 2 de enero de 2014

EL CIRUJANO! ... Está viviendo Jesucristo en nuestro corazón o somos la ovejita perdida que necesita ser rescatada.


EL CIRUJANO!

Mañana en la mañana abriré tu corazón le explicaba el cirujano a un niño.

Y el niño interrumpió: ¿Usted encontrará a Jesús allí?

El cirujano se quedó mirándole, y continuó: Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.

Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.

El cirujano se volvió hacia los padres, quienes estaban sentados tranquilamente.

Cuando haya visto todo el daño allí, planearemos lo que sigue, ya con tu corazón abierto.

Pero, ¿usted encontrará a Jesús en mi corazón?, volvió a interrumpir el niño.

El cirujano pensó que era suficiente y le explicó: Te diré que encontraré en tu corazón.
Encontraré músculo dañado, baja respuesta de glóbulos rojos, y debilidad en las paredes y vasos. Y aparte me daré cuenta si te podemos ayudar o no.

¿Pero encontrará a Jesús allí también? - Es su hogar, Él vive allí, siempre está conmigo, volvió a decir el niño.

El cirujano no toleró más los insistentes comentarios y se fue.
Enseguida se sentó en su oficina y procedió a grabar sus estudios previos a la cirugía: arteria aorta dañada, vena pulmonar deteriorada, degeneración muscular cardiaca masiva. Sin posibilidades de trasplante, difícilmente curable.

Terapia: analgésicos y reposo absoluto.
Pronóstico: tomó una pausa y en tono triste dijo: muerte dentro del primer año.
Entonces detuvo la grabadora.

Pero, tengo algo más que decir: ¿Por qué? Pregunto en voz alta ¿Por qué hiciste esto a él?
Tú lo pusiste aquí, tú lo pusiste en este dolor y lo has sentenciado a una muerte temprana. ¿Por qué?

De pronto, Dios, nuestro Señor le contestó:
El niño, mi oveja, ya no pertenecerá a tu rebaño porque él es parte del mío y conmigo estará toda la eternidad.
Aquí en el cielo, en mi rebaño sagrado, ya no tendrá ningún dolor, será confortado de una manera inimaginable para ti o para cualquiera.
Sus padres un día se unirán con él, conocerán la paz y la armonía juntos, en mi reino y mi rebaño sagrado continuará creciendo.

El cirujano empezó a llorar terriblemente, pero sintió aún más rencor, no entendía las razones.
Y replicó: Tú creaste a este muchacho, y también su corazón ¿Para qué? ¿Para que muera dentro de unos meses?

El Señor le respondió: Porque es tiempo de que regrese a su rebaño, su tarea en la tierra ya la cumplió.
Hace unos años envié una oveja mía con dones de doctor para que ayudara a sus hermanos, pero con tanta ciencia se olvidó de su Creador.
Así que envié a mí otra oveja, el niño enfermo, no para perderlo sino para que regresara a mí aquella oveja perdida hace tanto tiempo.
El cirujano lloró y lloró inconsolablemente.

Días después, luego de la cirugía, el doctor se sentó a un lado de la cama del niño; mientras que sus padres lo hicieron frente al médico.

El niño despertó y murmurando rápidamente preguntó: ¿Abrió mi corazón?
Si - dijo el cirujano-
¿Qué encontró? preguntó el niño
Tenías razón, encontré allí a Jesús.

MORALEJA: Está viviendo Jesucristo en nuestro corazón o somos la ovejita perdida que necesita ser rescatada.

La fe y el arrepentimiento son los primeros frutos que nos conduce a hacer convenios con Dios, quien nos invita a todos a venir a Cristo, teniendo esperanza firme en la expiación de Jesús, su amado hijo. Jesús es el único que nos puede ayudar a moldearnos nuestra vida hasta convertirnos en fino oro y en un hermoso árbol que produce buenos frutos.

Démosle cabida en nuestra morada para que Jesús viva para siempre en nuestro corazón.


(Esta historia fue escrita por un autor desconocido. La historia con su moraleja fue coleccionada y recontada por Max Guerra Moscoso).